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194 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA gracia podemos ser o hacer algo en orden a la vida eterm. T odo,s los trabajos materiales del más incansable .apóstol son absoluta– mente incapaces por sí mismos de mejorar a una sola alma: el último reducto de la voluntad sólo Dios :puede forzarlo, y aunque es cierto que El ha querido que nosotros pongamos nuestro es– fuerzo y colaboración en su obra salvadora, es cierto también que se ha reservado ,a Sí mismo la concesión del fruto espiritual. otorgándolo no en atención a los afanes de quienes trabajan, sino movido por el amor suplicante de quienes a El solo buscan. «Ni el que planta ni el que riega son verdaderamente importantes, s/no Dios, que es quien da el crecimiento)) .(l. Cor., III, 7). ))Ya veis cómo una cualquiera de vosotras, con sus oraciones y sus quehaceres santificados, puede tener tanta parte en el bien de la Iglesia, en e.J mejoramiento de las almas, en la conversión de infieles y pecadores, como el más celoso sacerdote o misio– nero.)) Intervino una de las asistentes: -Todo eso ser,á verdad ; pero como no se ve nada, una ter– mina por cansarse o des.animarse... ¿Quién puede asegurarnos de que, efectiv,amente, se está haciendo algo, y no perdiendo hermosamente el tiempo? -,La fe. --¡ La fe ... ! Cuesta mucho vivir sólo de fe. ¡ Si tuviéramos de cuando en cuando alguna prueba tangible de todo eso que creemos ! Nos •sentirfamos mucho más animosos. -Dios concede alguna vez tales pruebas, en atención a nues– tra debilidad; pero le agrada bastante más el vernos asentados en la rpura fe. ((Porque me has visto, Tomás, ya crees-dijo Jesús al apóstol «incrédulo))-... ¡ Bienaventurados aquellos que creen sin haber visto!)) (Jo., XX, 29). >>i Hay ,que animarse, chicas! Y aunque no v•eamos el fruto de nuestro esfuerzo, cre,amos y esperemos. Semillas de bien que esparce la oración y riega el sacrifido, no pueden permanecer infecundas. Aquel que gobierna la brisa o el viento en el mundo físico para lleva,r a donde conviene el polen de las flores y los gérmenes de las hierbas, hará también que las influencias divinas de vuestro oculto .apostolado vayan a remediar necesidades de almas, que sólo El conoce. Ellas y vosotros os ignoraréis mu-

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