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TEMPORAS DE PRIMAVERA 191 Dios, hay ,algo 1 más fundamental y decisi,vo que la acción ex ... terna ; quiso ,advertimos de que es una equivocación el dar a ésta primordial importanciia ; quiso ponemos en guardia ,contra l-a probable actitud de crnemos inútil,es si no podíamos «tra– bajarn en ,cosas que se vean. Y como sabía que iba ,a costamos mucho aprender su lección, se dedicó a explicárnosl 1 a bien con .su ejemplo de treinta años: casi toda su vida. -Es muy consolador todo esto para quienes tenemos que llevar una vida sencilla y monótona. -Muy consolador, ciertamente. Y nos resultará aún más ,con- 1iK>lador y hermoso, si nos detenemos a considerar cuán esplendo– rosamente resplandece esto mismo en la Virg,en Madre de Dios. La pura criatura que más ha influído en los destinos de las almas llevó constantemente una vida de oscura vulgaridad ; vulgaridad sólo aparente, bien lo sabemos, pero que nos dice muy alto cómo no son las ,circunstancias externas lias que hacen que una exis• tencia sea fecunda o ,estéril. Con su oriar y su •sufrir sirvió Ella me– jor a la causa de Dios, que todos los apóstoles juntos con sus ingentes fatigas y tr,abajos. -Entonces ,(saltó una de lias jóvenes) no hay que preocuparse mucho de hacer apostolado ... Basta con Tezar y ofre.cer a Dios nuestras pequeñas cosas de cada día. No sé para qué nos hablan tanto de que hay que trabajar, cooperar... , que hay que ser arp6s– toles, .que no basta ,con ser buenos :para nosotros mismos... El P. Fidel la dej6 tranquilamente hablar. Cuando hubo ter– minado, prosiguió él: -¡ Muy bien por tu intervención I Me par,ece naturalísimo que se te hayan ocurrido esas cosas. ¿ A qué afanarse tanto, si quien puede obrar eficazmente en las almas ,es sólo Dios, y lo que a El le mueve para conceder ·su gracia son las oraci:ones y sacrificios? Parece que el tr,abaj,o •apost6lico riesuha casi super• fluo ... T,e daría Ia raz6n, si la tuvieras; pero no la tienes. Dime: ~ qué es más importante en el hombre, el alma o el cuerpo? -Evidentemente, el alma. -Y, sin embargo, para formar el hombre completo, el cuer- po es tan necesario ,como ,ella. Ya ves cómo hay cosas que son en sí mismas menos importantes y esenciales que otras, y no obs– tante esto, son en realidad igualmente necesarias.

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