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178 FR. EUSEBIO GARClA DE PESQUERA de ingresos en ella había empezado a ser de veras ,notable, siem– pre C<in crescendo» (y eso que en ciertos sectores piadosos estaba afianzada la creencia de que era una cc·cofradía» s6lo a prop6sito para gente mayor y muy seria). Hubo que empezar a tener un mes sí y obro no tomas de hábito, y no se trataba de cinco o seie post:ulantes cada vez, sino de grupos numerosos, como de vein– ticinco a treinta. Con el nrÚmero había ido creciendo también la solemnidad de la ceremonia. Se tenía los cuartos domingos de mes, media hora antes de la solemne función de la tarde (para no alargar pesadamente esta última), cuando ya la iglesi~ estaba bien de gente, pues se había aconsejado a los postulantes que invitaran a familiares y am~gos. Poco antes del acto, el mismo P. Fidel, con la ayuda del sacristán o de algún muchacho. ponía a lo largo del comulgatorio los reclinatorios y bancos suficientes según el número·de los que iban a vestir el hábito, para que éstos después de la ceremonia quedaran allí, en distinguido puesto de honor, a la vista de todos, dur.ante la solemne funci6n de la Hermandad. La c,eremonÍ<a de la vestici6n se hacía cantada, y con todo el decoro y solemnidad posibles, a Hn de que produjera en los interesados una impresión diHci1mente bornable. Y acabado todo lo de 1a iglesia, se hacía pasar a la portería a los nuevos Hermanos y Hermanas para que recibiesen las felicitaciones del P. Fidel y de los dos Discretorios-; al mismo tiempo se entregaban a cada uno varias <<estampas-re– cordatorios» impresas, para que guardaran unas y ofrecieran las demás a las personas de su particular afecto e interés. En fin, se hada todo lo posible por suscitar en el alma de los «nuevos», la honda impresión de que el acto realizado había de tener suma importancia en su vivir y de que entraban a for– mar parte d.e una ,gran familia en cuyo seno serían muy queridos y apreóados. Aunque los ingresos en la V. O. T. iban siendo tan abun– dantes, no por ~so se hacían las cosas precipitadamente, «a la buena de Dios». No; tanto en las admisiones como en las pro– fesiones de quienes iban terminando y,a su año de noviciado--y que aún eran pocos en número-se observaban los trámites pres– critos en los Manuales de la V. O. T. Y en los libros de la Her– mandad leonesa quedaban cuidadosamente anotadas tanto las

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