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TEMPORAS DE PRIMAVERA 173 El P. fjde: :-ecordaba con grata nostalgia sus visitas de estu– diante a la Vir,gen del Camino. ¡ Le sonaba tan bien aquello de «Reina, Le6n te llama de sus tierras... Madre, Le6n te llama de sus hijos... >> ! Verdaderramente conmovido y devoto se sentía en– tonces ante le. Madre que tanto sabía de amar y sufrir, con el Hijo martirizado y muerto en sus brazos: «I-fondida en el pecho durísima espada, llorando la muerte del Hijo te vi.>> Aquellos años habían :pasado para no volver. Ahora sus afa– nes erran otros, aunque no muy otros sus sentimientos. Entonces, casi su única ;:,erspectiva y su preocupaci6n para los inacabables · meses que se le ponían deilante con el nuevo curso (que empe– zaba en septiembre) eran los libros, los ,estudios. Ahora, las luchas del ap::istolado habían ,pasado a un :plano de :primerí.simo orden;. y era ,:¡:-recisamente ,aquel mes de septiembre, su ,prime!l' mes de septiembre en Le6n con las almas ocupando el lugar de los libros. Por eso, así como ,antes en su visita septembrina a la Virgen le pedfa_ siempr,e bendiciones y gracias para el nuevo cur– so, ,ahorra se decidi6 a hacerle una -visita ipara obtener de EH.a las nuevas bendiciones que necesitaba: hendici6n, para ser él mismo fiel ; bendici6n, para que no faltase correspondencia en las almas que se le habían de alg,ún modo encomendado. La .tarde del día 24-el 26 ,empe.ZJaba la novena de S. F ran– cisco y no ,po:::l:a faltar-se dirigió, pues, a la Virgen del Camino con un compañero suyo, P. Profesor también. Salieron de la ciudad por el hist6!l'ico :puente de San Marcos, carretera ad,elante... Durante largo trecho, casas y más casa~, casi todas nueYas, y numerosa ,gente que se movía en ,un,a u ol:lia dirección... ; hasta dejar atr,ás el crecido rpueblo de Trobajo del Camino. Apenas sale de este pueblo, la carretera se empina fuertemente inclinándose hacia el Sur, como si quisiera volverse con disimulo para ver León ,por la izquierda, antes de darle el último ,adi6s, q lanzarse casi en línea recta hacia el Oeste. Y v,ale la pena ~}verse, porque Ia vista es magnífica: magnífica, por la misma ,ciudad que se contempla en su conjunto ; magní- . fi.ca , por sus frondosos alrededores, que están hechos de sotos,
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