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166 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA A pesar de su oposición, la propuesta quedó aprobada. y María Araceli entró a formar parte de1 Discretorio {es decir, del grupo dirigente de la Orden Tercera) como Secretaria para la Sección Juvenil, que era cada mes más numerosa. El nombra– miento cayó muy bien, pues su buen carácter, su ,virtud y su fina educación le tenían conquistado el aprecio de todas. Cierto juev,es de septiembre, medio bromeando con ella poco antes de Ia reunión de las chicas, le dijo el P. Fidel: ((¿ Qué, seguiremos teniendo Secretaria para mucho tiempo?» -¿ Por qué me lo di-ce ?-replicó ella sorprendida y no poco colorada. ~Porque tal vez tus ((deberes ani.orosos» no te dejen cumplir bien con las obligaciones del cargo. -Descuide, que ya sacaré yo tiempo para todo. -Sí, pero e la asidua asistencia a estas reuniones o cfrculos de estudio... ? Tú no puedes faltar por razón del ejemplo que debes a las otras. ¿ Crees que pasará el novio por que le tengas <(desocupado» todos los jueves, precisamente a las horas tan apetecibles del paseo, únicas en que puede estar contigo? -Ya se ·acos~umbrará. Le voy amaestrando bien, y como es ínteligente y bueno, no tardará en hacerse cargo de la situación. Eso de •<(inteligente y bueno» no crea que se lo digo porque ya estoy ciega, no. Tengo que traérselo un día para que lo conozca. -Bi-en, mujer. Os recibiré con muchísimo gusto. No era el de María Araceli el único noviazgo que había apun– tado en e~ estío. Algunas otras jóvenes terciarias andaban tam– bién Kmuy entretenidas», con ,c(m'llcho menos tiempo» que antes :para atender ,a ciertas cosas... ; en aquel mes de septiembre ya no podían decir con sereno aplomo lo de ,«soltera y sin compro– miso», que tan fácilmente, hasta hacía poco, salía de sus labios a cada pregunta más o menos discreta sobre su «situación». Al P. Fidel no le paredan mal aquellas <movedades» ; pero empezó a pensar sobre la conveniencia de dar algunas lecciones acerca de lo que es siempre de •(<palpitante actualidad» en cual• quier ambiente fu'lenil, algunas lecciones acerca del AMOR. Res– pecto a María Araceli estaba él casi del todo tranquilo ; pero... e aqueUas otras más jovencitas y no suficientemente formadas?

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