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TEMPORAS DE PRIMAVERA 165 acceder y calla:, pero lo hizo algo contrariado, pues sabía de sobra que bastantes domingos no iban a hacer nada: en los re– cibidores del conv,ento casi nunca faltaban visitas a tales horas, y é dónde enco:1trar otro local que ofreciera condidones para reunirse? Con e 1 l comienzo de.l nuevo curso se dió cuenta el P. Eidel de algunas novedad,es. Por ,e,jemplo, de que a María Araceli le había salido novio. Que er,a, se,gún todas las .referencias, un excelente muchacho. De Marí:a Araceli sólo se podía hablar bien: una joven terdaria modelo, ail,go mayor y más formad,a. que 1as d,e aquel ,gmpito entusiasta que ,pr,imeiro había conocido el P. fldel. Desde hacía po,::o tiempo venía haciendo de Secretaria de la «sección juv,enil•>. Por los primeros días del mes de junio se había instituído ese nuevo cargo, a propuesta del P. Fidel, en la junta del Discretorio de Hermanas TerCÍ,arias. Las miras del Pa– dre ,eran ir ,preparando la constitución del ,grupo juvenil ,autónomo de tal manera, que quienes podfan oponerse, apenas se dieran cuenta de ello; estaba ,é,l casi seguro de que, con el tiempo, la costumbre de ver ciertas actividades y la misma impugnable realidad de )os hechos irían acabando con muchas ,prevenciones... Este primer pase de nombrar una Secreta!l'Ía «,para las cosas pro– pias de las jóver:es)), como avisos de reuniones, crónica de acti– vidades, listas, etc., era una buena bas,e para ir dotando al grupo juvenil de cierta autonomía en su vida y funcionamiento dentro de la Hermandad. Todas las Hermanas del Discretorio-terciarias mayores y muy ejemplares---encc-ntraron buena la propuesta del nuevo ca11go y muy acertada la designación de Marí,a Araceli para ,él. Todas, menos una: la señorita María Aurora Barniedo, Se,cretaria de la Hermandad leonesa de la V. O. T., soltera de edad madura, que llevaba muchos años en e 1 l Discretorio y cumplía bien ,con su oficio. Esta se opuso a la propuesta del P. Fidel, ,ccpor ser una innovaci6n», y tambi,én ccpor considerarla innecesaria)) ... En el fondo quizá temía que se mermasen sus funciones, ,q,ue eUa vi– niese ,a si,gnificar menos... Lo cierto ,era que difícilmente podía disimular su prevenci6n hostil contra el auge ((Un poco indepen– diente» de la juventud, y su contrariedad por el marcado interés que el Padre les dedicaba.
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