BCCCAP00000000000000000000749

que dijo: «No he venido a ser servido, sino a ser– vir.» Más de una vez, él, el señorito de buena ca– sa, llevaba el desayuno, sin que los padres lo supieran, a la anciana sirviente Beatriz, que no podía madrugar. Si la veía cargada por la ca– lle, se adelantaba a cogerle los bultos que lle– vaba; y cuando en casa la sorprendía con algo de fatiga, le decía cosas como ésta: «No se pre– ocupe; no me cuesta nada limpiarme yo mismo los zapatos y hacerme la cama... » ¿Q¡ue son historias de años pasados? No están tan lejos esos años, y esto mismo de su relativa lejanía da mayor mérito a la actiud de Pedro Jorge Frassati, pues el ambiente de entonces esta– ba del todo en contra de sos detalles suyos. ¿Que él tenía quien le sirviese en muchas otras cosas, y así ¡cualquiera! ... ? Yo conozco familias con cria– das, y familias sin ellas, y ni en unas ni en otras es fácil dar con chicos que estén dispuestos a lim– piarse los zapatos y hacerse la cama por ahorrar trabajo a los demás, ni siquiera a su misma ma– dre ... Quienes le conocieron de cerca han testimonia– do sobre él: Poner en orden un local, después de reuniones muy movidas, y cuando todos o casi todos escurrí!n el bulto; arreglarse para sacar de apuros a un compañero, y casi sin que éste lo no– tara ... ; recoger de grupo en grupo, con bastante molestia, el dinero necesario para la organización de una fiestecita; completar a costa de sus pro– pios ahorros el déficit de una colecta... , éstas y bastantes otras cosas del mismo estilo eran para Pedro Jorge Frassati como el pan nuestro de ca– da día. 177 12

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz