BCCCAP00000000000000000000749

¿Quién se planta ante los gamberros? Todos debemos plantarnos; pero sólo Jesús puede hacerlo con verdadera eficacia, una efica– cia que no se reduce a contención, sino que llega a la transformación. El no saldrá a echar el alto por carreteras o calles; no hablará a ciertas hordas juveniles con la escenografía que hemos imaginado. Lo que El tiene que decirles, lo dejó ya dicho hace veinte siglos, con palabras y con hechos. Sólo falta que los padres, los sacerdotes, los maestros se lo va– yan repitiendo e inculcando, cual conviene, a cada «nueva ola» que se forma para el aconte– cer humano. Sólo así, el ímpetu vital de la mu– chachada, encontrando salida hacia las buenas empresas, no degenerará en gamberrismo. Porque gamberrismo es: alma vacía, natura– leza sin domar, y desesperación de espíritu ante las incomprendidas cosas de la vida. Y el cris– tianismo -palabra y ejemplo de Cristo- les re– mediará en todo ello; porque cristianismo es: plenitud de alma, gracia que triunfa sobre el caos, y luz de eternidad, esclareciendo nuestro temporal desconcierto. 167

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz