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LA INSTRUCCIONEN El, DELTA AMACURO 183 Rafaela de Donmatías, actual Superiora y Directora del Colegio, quien cuenta largos años de Maestra Directora y -es aquí singularm-ente apre– ciada, se debe tan beneficioso como rápido avance. La competencia del profesorado, tanto -del actual como del pri– mero, no podía menos de señalarse con hechos tan claros, como he– mos indicado. Educadas las Hermanas en Colegios Superiores, ora en la Madre Patria, o bien en Colombia, y Maestras, por más o menos tiempo, en •distintos centros educacionales, que tiene la Congregación, implantaron nuevos métodos y nuevos sistemas ,de la más cabal efi..: ciencia. Nueva orientación- en la exposición coordinada de materias, un sistema comprensivo-armónico, según el cual en la mente del edu– cador ha de presidir con perfecta armonía el ejercicio de to-das las funciones e-duca.tivas, el mismo Reglamento disciplinar, todo ello encie– rra altos valores de primer orden en el terreno de la P,edagogía. Un detalle pude conocer no hace mucho tiempo, y es muy elocuen– te. Se daban unos Cursillos para Maestros en cierta población; natu1·aJ.. mente se debían basar en la más auténtica Pedagogía y ser dirigidos rnn arte y ciencia por una persona -del ramo, que debe ser de muy se– iecta preparación. Pues bien, preguntando yo con cierta curiosidad, no siempre mala, por el desarrollo y planteamiento de Temas, y por cuanto atañe a éstos muy prltcticos y necesarios torneos, pude obser• var que todavía el 'sistema educativo de estas Hermanas Capuchinas alcanzaba una mayor altura y perfección dentro de la moderna peda– gogía, que el que en_. el Cursillo se exponía ante un gran número de Maes.tros y por un Técnico de indiscutible preparación. Y como caso· práctico, el sucedi90 en este mismo Colegio hace ya al– gunos años. Preocupadas ciert.as mamás por el adelanto de sus hijas, cosa que por lo general no es tan frecuente como debiera serlo, hu– bieron de elevar sus quejas a la Directora del Colegio, lamentándose, sorpl'endidas de que- sus niñas no supieran deletrear ni una sola pa– labra después de un tiempo conveniente que llevaban en el Colegio. Algunas llegaron hasta pensar retirarlas del Colegio y hasta a propo– nérselo a la Directora. ''Natur almente está us.ted en su ,derecho, le contesta la Hermana Directora; pero ¿su hija sabe leer?- Sí- ¿Sabe escribir?- Sí- ¿ Y no ha reparado si ~abe algunas otras cosas más?– Es verdad. Pues bien, usted tiene un n iño, algo mayor y por lo tanto lleva más tiempo en la escuela; seguramente sabrá deletrear perfec– tamente, pero, ¿ya lee, escribe, suma, etc., etc:?- Eso todavía no, pero ya está rompiendo. Muy bien, pues ya ve usted cómo su niña, con ser menor y llevar menos tiempo en la escuela y sin saber deletrear, que para nada lo necesita, sabe mucho más, ¿no ·~s vevdad? Mire, señora, aquí no debemos olvidar el sapientisimo refrán, sobre todo cuando
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