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CAPILLAS E IGLESIAS 175 Desde este año de 1944 ya se podrán decir Misas por los difuntos en la capilla del Cementerio el día de la Conmemoración <le los fieles difuntos -2 de noviembre- día en que la ciudad de los vivos se tras– lada a la ciudad de los muertos, para ofrecer a Dios una oración, un suspiro, por aquellos seres queridos, que nos pr,ecedieron en el camino J~ la vida. No pudieron escoger mejor patrono para la capilla del Cementerio c¡ue a Cristo Crucificado, a cuya vista los doUentes que vayan al cam– posanto a rezar y llorar por sus muertos muy amados, r ecibirán dulcí– simo consuelo, al mirar la bella imagen <le Cristo paciente y moribun– do, que les dice: "No lloréis". ¡ Oh, vosotros, cuantos pasáis por el ca– mino, contemplad y ved, si hay dolor semejante a mi dolor! "Yo soy Dios, y también agonicé". "Tened confianza. No temáis". "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi, aunque haya muerto, vivirá eternamente " . CO.NCLUSJO:'I: Resumiendo brevemente cuanto llevamos dicho, se echará de ver la gran labor de los Misioneros Franciscanos Capuchinos, desde el año de 1919 a 1944, durante 25 afios de su actuación religiosa y por ende patriótica, en el Della del Orinoco. A la llegada de los Franciscanos Capuchinos, en todo el Territorio Federal Delta. Amacuro no había más que 8 capillas, ninguna iglesia, niJ1guna parroquia y ningún Sacerdote. Hoy, después de 25 años de apostolado, existen 2 iglesias grandes, 2 pequeñas, 2 cuasi-parroquias, 1 _jurisdicción Misional independiente, 11 Misioneros Franciscanos Ca– puchinos, l(} Misioneras Religiosas Terciarias Capuchinas de la Sagra– da Familia y se han levanta-do 15 capillas, algunas, por desgracia, ya desaparecidas. Total, 19 contra 8. Para ,estas {echas no habría caserío importante en el Delta sin su correspondiente capilla, como Junca_lito, Playa Alta, Consejo, Los Re– molinos, Buenavista y Orokoima, si las anuales crecientes del Orinoco, al arruinar vecindarios y ermitas importan tes no tornaran irrealiza– bles tan bellos proyectps. Bie n pueden los Misioneros Franciscanos Capuchinos <lecir llenos de satisfacción que han levantado en el Delta del Orinoco tantos tem– plos, cuantos son los hogal'es cris 0 tianos que han formado, pues ca<la · hogar tiene su altar y cada altar posee un cuadro <lel Corazón de Jesús, Rey del Hogar, .al que han consagrado ·por medio de la Entronización individuos y familias.
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