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164 VEINTICINCO AlvOS DE APOSTOLADO En efecto, ese mismo año de 1931, la Rda. Madre Micaela de Pai– porta, Superiora del Internado de niñas indígenas de la Misión, obtuvo en Caracas de limosna, todo el cinc para el techo, clavos, bisagras, ce– rraduras, llaves y tornillos para la nueva iglesia de la Divina Pastora. Ella trajo asimismo la imagen de la Sagrada Familia. Muerto el R.P. Samuel de S. Ma.teo en diciembre de 1931, gobernó interinamente la Misión el R.P. Santos -de Abelgas, paralizándose del lodo las obras durante el año de 1932. Nombrado Superior de la Misión el. R.P. Gaspar de Pinilla en rnero de 1933, recibió órdenes e instrucciones de Monseñor Nistal. para continuar las obras, paralizadas por· la muerte del P. S. Mateo. El nuevo Superior, habló con ~l P. Félix de Vegamián, Párroco de . Tucupita, quien contrató dos hombres, que h iciesen los adobes nece– sarios para la construcción. Llegados los dos hombres con.tratados al Araguaimujo, se dieron tal arte y diligencia en su trabajo, . que, en menos de tres m-es,es y me– dio, hicieron 28.000 adobes. Obtenido ya el necesario y aun sobrado material, se trajo un :naestro albañil de Tucupita, quien para octubre de 1934 h abía ter– minado toda la obra, a excepción del · presbiterio, empleando en la fábrica del templo 14.000 adobes, echándose a perder los r estantes en 1938 con la grande inundación, que los deshizo todos. Con el sobrante material se intentó hacer -el camarin y altar ma– yor, dedicaclo a la Divina Pastora, hecho todo de adobe crudo; pero percatándose del caso Monseñor Nistal, mandó deshacer lo hecho, co– mo impropio, y ordenó que se hiciesen las paredes hasta arriba en ~odo el contorno del presbiterio, terminándose éste felizmente para enero de 1935. · La pintó externa e internamente al óleo el R.P. Isaac de Mondre– ganes, y la bendijo solemnemente el 2 de febrero de 1935 el R.P. San– tos de Abelgas, quien lloró de emoción, al contemplar la bonita, es– belta y espaciosa iglesia, que había surgido •como por encanto en aquellas soledades, recordando aquella diminuta casita de cinco va-– ras que diez años atrás le sirviera a él al mismo tiempo de capilla, comedor y dormitorio. Mide 22 metros de largo, por 11½ de ancho y 11 de alto. Consta de · tres naves; posee cuatro i~ágenes buenas, tres sencillos altares y dieciocho bancos ,en buen uso. Tiene el techo de cinc, los cimientos,. piso y sardineles de cemento, las J)aredes de adobe crudo, siendo la primitiva ho:rconadura toda de madera de corazón. Las iglesias d-e Araguaimujo y Tucupita son las únicas, que mere– cen figurar dignamente en la categoría de iglesias del Territorio Fe-

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