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CAPILLAS l~ l(JLESIAS 163 .. ¡ '>Cnrcído, que presenció los primeros matrimonios indígenas de este Genlro Misional. .P ero también, ¡ cuánto lrabajo y qué ímprobo para lcvanl:arla ! Lo mús difíd l de l casn era el acarreo de piedra pnra los cimientos. Curiara arriba, curiara abaj o por las aguas del Orinoco en busca de pi edra al caserío de Santa Catalina, distante un día largo de na– vega ción. L a iglesia Araguaimujo, en medio de las casas de Misioneros y Misioneras. Ya viene la euriara. A descargar. Que salga inmediatamenlc la 0 lra; las obras no pue-den p aralizarse. Que llueve, no importa. Hay que termina r la iglesia. Ya la otra curiara sale llena de piedr as para Araguaimujo. Mi– radla surcando las olas. Que h ace ca lor sofocante; es como s i 110 lo hiciese; que viene un vicn to huraca nado, eso si es peligroso. ¡ Adelan– te, siempr e con cuidado, pero siempre adelante!. .. Pero ~ay! que las olas no tienen compasión de los esfuerzos de los Misioneros y con fiereza amenazan tragarlos. ¡ Cuántas veces, en medio -del imponente Orinoco, se vieron obligados a exclamar: ".Piedras al río, que nos hun– dimos"! y diciendo y haciendo, tenían que arrojar al agua gran par– te de la carga, para no trabuca1·se y perecer ahogados los improvi– sados marineros. Ya se pusieron los cimientos, a más de un me tro d e profundidad y ya está el armazón de toda la iglesia. Sólo falta techarla; pero eso se verificará igualmente con suma rapidez.

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