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150 VEINTICINCO AfeOS DE APOSTOLADO roní por aquel ent.onces. :ei-; .el ·retablo · de cemento aparecen, además del nicho de la Patrona y <los más a los lados, las <los tablas de la ley, que· tienen grabados los <liez mandamientos. La Patrona es l\faría Auxiliadora, cu.va fiesta celebran ca<ln año el 24 de mayo, día de María Auxiliadorri", con reS,?ular animación re- li'giosa. . : La imagen vieja, de estilo romano, la adquirieron el aiio de l\l23 y fué bendecida por el .R. P. Samuel de San Mateo. La nueva, de estilo moderno-, se la regaló el Sr. Vicente Isaac Pérez, <le Caracas, al H. P. Félix-·María de Vegamián, qnien, con la debida autorización de sus Superiores, la vendió a la iglesia de Macareito, bendiciéndola mucho después, Mons. Constantino Gómez Villa, Vic. Apost. del Ca_roní, ·en 1939, destinando los -fondos de la venta a las obras· de -la iglesia de .Tucupita, entonces en construcción. En la pequeña iglesia de María Auxiliadora se han ce]ehrado Mi- sas de Aguinaldo y muchas primeras Comuniones. - - IX. LA CAPILLA DE LA CRUZ APARECIDA DE ARAGUAITO (1920) La "Santa. Cruz Aparecida" de Araguaíto llámase así por el caño, en que tiene la capilla y recibe culto, pero su hallazgo se verificó en el, caño de Varadero de Yaya . La "Santa Cruz Aparecida" mide poco más de una cuarta de alto, es toda de plata y no tiene imagen de Cristo C:r11cificado. Se llama "Santa Cruz Aparecida" porque "apareció" o fué encon– trada sin nadie pretenderlo. El 16 de julio de 1906, día de la Virgen del Carmen, •<lesatóse en el caño de Varadero de Yaya (que queda en frente de Barrancas, al lado del Territorio Federal Delta Amacuro) , horrorosa tempestad, acompa– ñada de viento tan huracanado, que con la lluvia desbarrancó mucha tierra •de la orilla del río, y quebró y arrancó corpulentos árboles. Pasada la tempestad, el Sr. Ramón Torres, vecino del caserío Va– radero de Yaya, se fué a pescar , en busca de presa para su familia . En una de estas excursiones, se paró a pescar• j~mto a un jobo, en cuyas raíces le pareció ver la imagen de una Cruz ennegrecida . Miró mCJor, y ya no le quedó la menor duda: era una Cruz, que estaba negra, ahu– mada, como el carbón . Tiró repetidas veces por ella y no pudo sacarla de entre las raíces, tierra y malezas. Quiso dejarla ya, por imposible,

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