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140 VEINTICINCO AÑOS DE APOSTOLADO He aquí algunos datos que. i:ecogi de labios del señor Natividad Farreras y Amalia Valdés, 'hermano y .esposa, respectivamente, del pro. !agonista del famoso hallazgo. El señor José Francisco Farreras, nativo de Barrancas, agricultor y vecino de Macareo, 'hallándose pescando, encontró el "Santo !Niño Aparecido" de Macareo en· un lugar llamado· Laguna Seca, cerca de Barrancas, entre unas hierbas, 'a la orilla del agua, el 29 de marzo de 1903. · . . Hacía tiempo que la señora Arr'ialia Valdés dese~ba poseer un "santico" milagroso y así le decía a su marido: '.'Mira, viejito; nosotros somos pobres; cómprame una _Virgen del _Carmen, un San .Antonio u olro santci, para que nos ayude". El feliz pescador al ver la estatuHa, le -pareció contemplar un prodigio del ciclo, una aparición; la recogió con cariño, la llevó a su señora esposa, quien la colocó en el altarcito de su casa; y ambos, con los deseos que tenían -de poseer un "santico" poderoso, bautizáronlo con d admirable nombre de "Santo Niño AparecÚlo", "El Santo Niño de Macareo". De ahí que ese caserío, que ha.sta esa fecha se llamaba sim– plemente "Macareo", ahora se llama comúnmente "Macareo-Santo Niño". Desde ent·onces las gentes de aquellos contornos, ricos y pobres, trabajadores y navegantes, comerciantes y hacendados, comenzaron a invocar lo, pedirle gracias, hacerle promesas y ofrecerle milagr-os de oro y plata. Y.el vulgo atribuye gracias, milagros y curaciones al "Santo Niño" <le Macareo. Así empezó la devoción, no sé si racional o supers ticiosa, al "San– to Niño Aparecido". Se propagó bien pronto la noticia por los vecin– darios circunvecinos., y se. formaban romerías, y no faltaban limosnas al supuesto "santico", de las que se aprovechaban personas interesa– das. Les tenía cuenta atribuirle grandes milagros, así como tremen– dos castigos a los incrédulos. Juan Pino, vecino de Macareíto, se rió cierto día del "Santo Niño de Macareo" y exclamó: "Ese es un muñeco; yo no creo en ese "san– tico". Al día siguiente no podía hablar. Reconoció el castigo·, pidió . p erdón a Dios, diciendo fervorosamente: "Sáname, Sa.nto Niño, que yo te haré bonito trono en que -colocarte". Se puso bueno y cumplió la promesa. Dejando a un la-do la autenticidad de este hecho, pase– mos adelante. Dos años después del hallazgo, recibió culto el "Santo Niño" en el altarcito de la casa del señor José Francisco Farreras, hasta que el mismo señor el 1º de eneró de 1905 comenzó a edificar, con las lii– mosnas del "santico", una capillita, que bendijo el 1° de enero de 1907

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