BCCCAP00000000000000000000739
secuc1on. Han tenido que huir buscando pan para so– brevivir y techo para cobijarse y ocultarse de sus per– seguidores. ¿Cómo es posible compaginar esta situación de an– gustia con la felicidad? Unicamente en una perspecti– va sobrenatural, apoyados en la convicción de que Dios es justo y no abandona a los suyos. Cuando ame– nazan al santo con crueldades impensables, éste repli– ca que, despojado, encarcelado, exilado, muerto, ten– drá siempre a Dios de su parte. Y dentro de su con– goja se siente espiritualmente feliz porque es fiel. Conviene precisar rotundamente el sentido de esta "bienaventuranza". Cristo no ha dicho nunca que sean felices los que padecen persecución, sin más, sino con relación al reino, por causa del reino, "por causa mía". En el mismo pasaje evangélico quedan esclarecidas las motivaciones de la felicidad. No basta con ser per– seguidos, ya que a nadie que esté en su sano juicio puede ocurrírsele que sean felices los perseguidos por cometer delitos contra la sociedad. Cristo dice ex– presamente que son felices los perseguidos por ser justos, que se traduce a continuación "por causa mía". El que digan de nosotros "todo mal" puede hacernos felices en la medida en que lo digan "mintiendo" y que lo soportemos por El. (Math., 5, 11). No hemos tratado de la paradoja de la FELICIDAD EN LA PAZ porque ya se ha incidido reiteradamente sobre el tema. Nos encontramos ante un "test" comprometido porque exige una toma de conciencia personal y ur– gente. Ser cristiano es aceptar valiente y gozosamen– te las ocho paradojas del reino. Y no basta la deduc– ción lógica para un cristiano desde las palabras de 88
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz