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6." PARADOJA: FELICIDAD EN LIMPIEZA DE CORAZON Los reconocéis, ¿verdad? Tienen la mirada pura y, con frecuencia, dan la sen– sación de niños grandes. Son transparentes en sus pa– labras, sin segundas intenciones maliciosas. Son tan buenos que parece que desconocen la maldad del mundo. Hablan con naturalidad, sin velar para nada su pensamiento porque no piensan que van a ser mal in– terpretados, ellos que no piensan mal de nadie. Son– ríen con franqueza y con expresividad. Se deleitan en la belleza del mundo y miran a los ojos porque no tie– nen nada culpable que ocultar. Son puros en pensa– mientos, palabras, juicios, deseos e intenciones. Sue– len ser clarividentes para detectar los problemas aje– nos y de una gran sensibilidad para compartirlos. Los reconoceréis en seguida porque contagian la sereni– nidad interior a través de la limpieza y la serenidad de sus ojos. Mi radios a la cara y en ella os encontra– réis con su alma. Los niños son así con mucha frecuencia porque d,esconocen el mal y no han pasado por experiencias turbadoras. Son limpios porque son inocentes. Pero la inocencia no es exclusiva del mundo infantil. Todos hemos tenido la suerte de encontrar en la vida hom– bres "con cara, alma y sentimiento de niños", en el mejor sentido de la palabra. Hombres limpios de es– píritu que no ven malicia porque no la tienen, lo que significa que las cosas son buenas y la malicia la co– secha el hombre en su mal corazón. Hombres limpios y luminosos que pasan por la vida sin mancharse con una mota de cieno, envueltos en un ambiente cenago– so. 86

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