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HORNO ARDffiNTE DE CARIDAD 179 Rey espiritual. Su reino no es de este mundo: «Si de este mundo fuera, mis ministros habrían luchado para que no fuera entregado a los judíos ; pero mi reino no es de aquí» (67). 3. Jesús es el Rey universal de todo el mundo y de todos los tiempos. Su reino no tiene límites ni fronteras, abraza a todas las gentes y a todos los. espacios. Rey pacífico que convive con todos los reyes de este mundo. La Iglesia, que es su reino, es católica y tiene derecho a existir en todos los lugares y a congregar a todas las gentes. Los misioneros son los heraldos del Gran Rey, que extienden sus dominios y proclaman su realeza univer– sal. Este Rey universal y sempiterno es el centro de todos los corazones. Las gentes del Antiguo Testamento y del Nuevo se dirigen a El, esperan en El y se someten a su dulce imperio. Este rey pacífico debe reinar en todas. las inteligen– cias, en todas las voluntades, en todos los corazones, en todas las personas y en todas las clases. Rey de jus– ticia, de gracia, de amor, de paz, lleno de mansedumbre y de bondad, debe atraer a Sí mismo todas las cosas. Pater, venit hora: clarifica Filium t 1 uum (68). Demos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de par– ticipar de la herencia de los santos en el reino de la luz (69). Coloquios y súplicas. Corazón divino, con humildad te pido que seas mi Rey pacífico y que domines total- (67) Jn., 18, 36. (68) Jn., XVII, l. (69) Col., I, 12.

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