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HORNO ARDIBNTE DE CARIDAD 173 En El podemos aprender e imitar la caridad, la huroil– ·dad, la mansedumbre, la modestia, la pobreza, la obe– diencia, el sacrificio, la penitencia, la oración, la con– templación y todas las demás virtudes. Es el Maestro que ·enseña con obras y palabras. Es el modelo de los pre– destinados. Es el ejemplar de toda virtud. Cuanto más le estudiemos, mejor le conoceremos y le :amaremos. Dice San Juan : « Hemos visto su gloria como de unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad ... De su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia. Porque 1a Ley fue dada por Moisés, la gracia y la verdad vino por Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; Dios unigé– nito, que está en el seno del Padre, ése nos le ha dado a ,conocer» (57). 2. Es claro que ni en extensión ni en intensidad po– •demos llegar al grado de perfección de Jesucristo. Kues– tras virtudes no pueden igualarse ni elevarse tanto cuanto 1as del Maestro; pero pueden aproximarse y asemejarse :siempre en un grado inferior. Todos los santos confesores y vírgenes procuraron imi– tar al Modelo, revistiéndose de su espíritu y de sus vir– tudes. Jesús es el ideal del cristiano y del religioso. Jesús es un libro inagotable. Cuanto más se estudia, :más se aprende; cuanto más se usa, más se ama; cuanto más se ama, más se gusta. 3. Es cosa muy triste que las riquezas y bellezas del Corazón divino permanezcan ignoradas de tantos infk– les, herejes, cismáticos, incrédulos y pecadores; pero es más lamentable que aun las almas religiosas no las co– nozcan, ni las gusten. (57) Jn., I, 14-18.

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