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168 P. PIO M." DB MONDREOANBS, O. F. M. CAP. pide. San Pablo escribía a los colosenses: ((Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros, y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia» (48). Aunque la reparación de Jesucristo fue más que suficiente, no obstante, quiere que su Cuerpo Místico, que es la Iglesia, aporte también sus dolores. Reparar y satisfacer por nuestros pecados y por los de todo el mundo con las buenas obras, con las ora– ciones, con los sacrificios, con las mortificaciones, con las austeridades y con las penitencias. En otra parte hablamos del espíritu de reparación que Jesús quiere de sus devotos, según las manifestaciones hechas a Santa Margarita de Alacoque. Coloquios y súplicas. ¡ Oh Jesús benignísimo !, ten compasión de mí y no me trates con el rigor de tu jus– ticia. ¿Quién será capaz de conocer los deslices? Ab– suélveme de los que se me ocultan (49). No te acuerdes de los pecados de mi mocedad y de mis faltas; acuérdate de mí, conforme a tu misericordia y según tu bondad (50). Mira mi pena y mi miseria y perdona todos mis peca– dos (51). Que las llamas que brotan de tu Corazón divino quemen todas mis maldades, todas mis culpas. Que mi corazón se encienda en tu divino amor, como el tuyo arde por mí. Confío en tus méritos infinitos. Dentro de. tus llagas, escóndeme. Jaculatoria. ((Se han encontrado la benevolencia y la (48) [, 24. (49) Sal., XVIII, 13. (50) Sal., XXIV, 7. (51) Sal., XXIV, 18.

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