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HORNO ARDIENIE. DE: CARIDAD 167 justicia quiere reivindicar la repáración ad aequalitatem. Pero la criatura limitada y culpable no es capaz de tal reparación. La distancia entre la persona ofendida y la ofensora es infinita. Por otra parte, Dios es la bondad infinita, tiene misericordia de los míseros culpables, quiere per– donar y salvar a todos. La justicia clama reparación, el amor misericordioso exige el perdón. 2. La solución de este aparente conflicto entre la jus– ticia y el amor misericordioso se encuentra precisamente en el Corazón de Jesús. El Verbo Encarnado es Dios y Hombre verdadero. Consta de persona divina y dos naturalezas: divina y humana.· La naturaleza humana es capaz de humillarse, de sufrir, de padecer, de reparar a Dios ; porque está unida a la persona divina, a quien se atribuyen las acciones. Luego la persona del Verbo, asu– miendo la naturaleza humana, puede reparar las ofensas a la divinidad con sus acciones y sufrimientos, porque son de un· valor infinito. Por tanto, el Sagrado Corazón de Jesús es el centro y el asilo donde se encuentran la justicia infinita de Dios juntamente con su amor infinito. La justicia y el amor se unen. J:usticia que castiga y mi• sericordia que perdona. La bondad que satisface a 1a justicia. El Mediador y el Reparador que aplacan y sa– tisfacen por los culpables. Jesús, amándonos hasta dar la vida por nosotros, nos redime, nos salva ; pagando abundantemente nuestras deudas ante. la severísima jus– ticia divina. El Corazón de Cristo es .el divino Conci– liador. 3. Es indudable que Jesús satisfizo copiosamente por nuestros pecados, pero también nosotros tenemos que poner de nuestra parte lo que deb~rn~s .Y. el Sep.or nos

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