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HORNO ARDIBNTE DE CARIDAD 157 ,cerse de los ignorantes y extraviados, por cuanto él está t:;1mbién rodeado de flaqueza, y a causa de ella debe por sí mismo ofrecer sacrificios por los pecados igual que por el pueblo. Ninguno se toma por sí este honor, sino d que es llamado por Dios, como Aarón» (31). «Y así, Cristo no se exaltó a Sí mismo, haciéndose Pontífice, sino d que le dijo: Hijo mío eres tú, hoy te engendré. Y ,conforme a esto dice en otra parte : Tu eres sacerdot::: para siempre, según el orden de Melquisedec» (32). Melquisedec, rey de Salem, salió alencuentro de Abra– :ham victo'rioso, sacando pan y vino ; como era sacerdo• te del Dios Altísimo, bendijo a Abraham diciendo: «Ben– dito Abraham del Dios Altísimo, dueño de cielos y tierra. Y bendito el Dios Altísimo que ha puesto a tus enemi– gos en tus manos» (33). Jesucristo es el Sumo Sacerdote que se ofreció al Pa– dre Eterno a Sí mismo víctima expiatoria por todos. los pecados del mundo. Jesús es la Hostia pura e inmaculada para redimir e intercedar por la humanidad caída. 2. <cTeniendo, pues, un gran Pontífice que penetró ,en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, mantegámonos adhe– ridos a la confesión. No es nuestro :Pontífice tal que no pueda, compadecerse de nuestras flaquezas, antes fue ten. tado a semejanza nuestra, fuera del pecado. Acerquémo– nos, pues, confiadamente al trono de la gracia, a fin de recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno auxilio» (34). .Por medio de la Víctima de valor infinito que se sacri– fica todos los días en nuestros altares, ofrezcamos nues- (31) Hebr., V, 1-4. (32) Hebr., V, 1-7. (33) Gén., XIV, 17-20. (34) 1iebr., IV, 14-16,
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