BCCCAP00000000000000000000737

OCTAVA ESTACION JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN Adorámoste, Cristo, y te bendecimos porque por tu santa Cruz redimiste al mundo. Narración. El evangelista San Lucas continúa diciendo: "Lo seguía una gran muchedumbre del pueblo y de mujeres, que se herían y lamentaban por El. Vuelto a ellas, Jesús dijo: "Hijas de Jerusa– lén, no lloréis por mí. Llorad más bien por vos– otras mismas y por vuestros hijos, porque días vendrán en que se dirá: "Dichosas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no amamantaron. Entonces dirán a los montes: Caed sobre nosotros, y a los collados: Ocultadnos, porque si esto se hace en el leño verde, en el seco, ¿qué se hará?" (1). De informes rabínicos parece que se había formado en Jerusalén una Asociación de no– bles mujeres para asistir de algún modo a los condenados a muerte; particularmente, adminis– trando vino mezclado con un poco de incienso, considerado como una bebida anestésica. Quizá aquellas mujeres de Jerusalén que fueron al en- (1) Luc., XXIII, 27-3 l. - 232 -

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz