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ción. Se aproximan las fiestas y es necesario quitarlo de delante. No ven la hora en que se ejecuta la senten– cia contra El. Que baje luego de la cruz para sepultarle y esconderle bajo tierra. 3. Las pasiones.-Las pasiones humanas en. sentido psicológico son indiferentes. Sirven de buenos instrumentos, pero de malos consejeros. Las pasiones en el sentido moral inquietan aI hombre hasta que no consiguen el objeto que apetecen. Y estos apetitos son insaciables. Cuanto más se les concede, más desean. Las pasiones desordenadas llegan hasta cegar la inteligencia y dominar la voluntad. La soberbia, la sensualidad, la ambición, la codicia, la ira, la venganza y otras pasiones in– herentes a la naturaleza humana hacen al hom– bre esclavo y le arrastran a pecados abomina– bles. Los hombres dominados de las pasiones caen y recaen una y mil veces (4). Alma cristiana, considera que Jesús cae en tierra por segunda vez para enseñarte que tú (4) Como hemos dicho en la parte hi,tórica, no consta con certeza el número de las caídas. Unos ponen más; otros, menos. Tampoco se dice en el Evangelio dónde cayó. Por otra parte, es muy probable que Jesús llevase sólo el patibu– lum. o sea el palo transversal de la cruz. En este caso, el Ci– reneo lo llevaría solo. ¡ Cómo caer tan luego después del en– cuentro del Cireneo? Algunos opinan que las tres caídas se ponen intercaladas con otras estaciones sólo y por disposi– ción ele la Iglesia, a fin ele quitar la mo::iotonía y repeti– ción ele los afectos. - 229 -
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