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comprenderá algo de los dolores del mundo. Con las cruces se redimen y se expían las cul– pas. El pecado es una rebelión contra Dios, Crea– dor del cielo y de la tierra; es una ofensa a la: bondad de Dios; es una ingratitud contra la mi– sericordia y el amor. La rebelión requiere un castigo: la injusticia, una justicia; el desorden, una reparación; las ofensas, expiaciones... Los males morales son causa de los males físicos. Como todos somos pecadores, todos tenemos: que soportar las consecuencias de las culpas. Todos tenemos que satisfacer, expiar, sufrir para: redimir... 3. La Providencia divina.-Jesús había di– cho: "¿No se venden dos pajaritos por un as? Sin embargo, ni uno de ellos cae en tierra sin la voluntad de vuestro Padre. Cuanto a vos, aun los cabellos todos de vuestra cabeza están contados. No temáis, pues ¿no aventajáis vos– otros a los pajaritos?" (11). La Providencia di– vina dispone todas las cosas con peso y medi– da. Nosotros ignoramos muchas cosas y nos parece que se verifican al acaso. Pero el acaso no existe, es una quimera. La fe y la razón nos: enseñan que existe una Providencia infinita que conoce todo y dispone todo según sus planes. El encuentro del Cireneo con Jesús en el ca– mino del Calvario fué totalmente impensado (11) Matt., X, 29-31. - 211
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