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nidad judía, que estaba en continuas relaciones– con Jerusalén (3). El servicio prestado a Jesús, aunque realiza– do de mala gana, produ}o ocultamente óptimos efectos. Sobre este episodio de la Vía Dolorosa pode– mos hacer las siguientes reflexiones. Consideraciones. 1. Repugnancia a la cruz.-Ninguno que-– ría ayudar a Jesús y tomar la cruz. Esto era considerado como un trabajo y una ignominia. Se retiraban con aborrecimiento; no sólo en lle– varla, incluso en tocarla consideraban como sig– no de infamia. Es fácil comprender que Simón Cireneo tuviera tamoién repugnancia ,en llevar la cruz como una cosa humillante. Algún es– critor afirma que, si bien al principio sentía repugnancia, luego se Jué cambiando en paz dulcísima, en santa alegría espiriutal. La tomó por fuerza y la llevó con gozo. No es improba– ble que Jesús, con su gracia, cambiara el áni– mo. Parece que Jesús, por aquel servicio, ben– dijo la familia mencionada (4). La naturaleza humana siente repugnancia a llevar y sufrir las cruces materiales y espiritua– les de este mundo. No hay hombre que no su– fra y que no tenga su cruz. Lo dijo Jesús: "El (3) Cfr. G. R1cc1orrr: Vita di Gest't Cristo, pág. 734, n. 604. Roma, 1941. (4) Rom., XVI, 13. - 207 -
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