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.los que estáis cargados, necesitados, afligidos. Yo os aliviaré, os consolaré y miraré con dulce miseri– .cordia." ¡Oh María, la más compasiva de las madres!, mi– _ra a tus hijos amantes, mira a los redimiti;os con la sangre de f esús y con tus lágrimas. No nos dejes .solos en este mar de amargura, en este mundo de dolor, en este valle de lágrimas, en este camino es– ,cabroso de la vida. Míranos con compasión, no nos dejes, l'Vladre mía. Mira nuestras necesidades, mira .nuestras incertidumbres, nuestra ignorancia, nues– tras miserias, nuestras desgracias. Míralas y socó- 1-relas con tu poderosa intercesión materna ante Jesús. PENSAMIENTOS MISIONEROS Todavía hoy, después de veinte siglos de existen– .cía del catolicismo, f esús puede repetir la frase que un día dijo a los Apóstoles, sentado sobre el brocal del pozo de Siquem: "Ved ya las mieses blancas y ,a punto de segarse" (4). La mies es mucha, y los obreros, pocos; rogad, pues, al amo para que mande ,obreros a su mies (5). Roguemos al Señor que au– mente las vocaciones misioneras. Más misioneros, .más apóstoles, para que los que viven todavía en las tinieblas del error o de la incredulidad conozcan y .amen a Cristo Redentor, que lleva su Cruz por to– dos. Jesús, dame almas, dame sacerdotes, dame mi– .swneros. (4)!oa1111, IV. 36. (5) Luc., X, 2. - 202 -

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