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3. Compañía de María.-En los trabajos y– desolaciones buscamos consuelo, desahogo y– consejo. Busquemos las consolaciones divinas, no las meramente humanas. Jesús, origen de– la fortaleza, nos conforta, nos ayuda. María, Madre de la divina gracia, Consoladora de los afligidos, nos muestra su cariño maternal. Que nos da la mano para guiarnos en la Vía Dolo– rosa; que nos acompaña con sus sentimientos,– disposiciones y consejos. Recorramos las esta– ciones dolorosas en compañía espiritual de Ma– ría, para que nuestra peregrinación sea más lle-– vadera y más meritoria. Uno tiene más ánimo para sufrir cuando se siente en compañía de los que sufren más. De– bemos estar con María como el niño con su Ma– dre. Refugiarnos en Ella, llevar nuestras cruces con Ella. La madre desea tomar sobre sí los, dolores de sus hijos. COLOQUIOS Cuando 1 osé se manifestó y se presentó a sus her– manos, que le habían vendido, les dijo: "¡Yo soy fosé, vuestro hermano!" Quedaron llenos de terror y de espanto. El les dijo: "No temáis, porque por vuestro bien dispuso esto la Providenica. Dios me envió delante de vosotros a Egipto para que os con-– servéis v tengáis alimentos para la vida." Nosotros hemos vendido con nuestras culpas al' Hermano Mayor, a Jesús Redentor ... El se mani– fiesta, se acerca y nos dice: "No temáis, venid a mf - 201 -
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