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PENSAMIENTOS MISIONALES Los misioneros, con frecuencia, encuentran difi– cultades, tienen que llevar también sus cruces res• pectivas. Pasan amarguras y contrariedades. No siempre el fruto corresponde a los esfuerzos. Puede suceder que decaigan de ánimo, desfallezcan y st acobarden bajo el peso de las adversidades... Señor mío y Dios mío, por tus caídas, levántales, ayúda– les, confórtales, consuélales. Dales la fortaleza ne· cesaria para continuar trabajando en la viña del Se– ñor. Que caminen por las vías· escabrosas del apos– tolado misionero. EJEMPLOS: En 1908, un misionero partió de Europa con mu– cho entusiasmo y fervor, creyendo que en poco tiem– po conquistaría el territorio de Africa, que le había sido asignado como campo de trabajo apostólico. Al ver que el fruto de sus sudores era muy escaso, se desalentó y aflojó en el trabajo y en la vida espi- · ritual. Decayó del celo primitivo y llegó a causar graves escándalos en el Vicariato. Su Prelado le corrigió, pero su corazón ya estaba comprometido; era ya muy tarde, y se dejó arrastrar de la concu– piscencia, cayendo en pecados vergonzosos y públi– cos. Las oraciones y penitencias del Obispo, de los compañeros de misión, de los fieles de la misión, obtuvieron del Señor la gracia de la conversión. El caído se levantó, escarmentó, huyó del peligro, vol– vió al buen camino y reparó sus escándalos. - 193 - 13
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