BCCCAP00000000000000000000737

Ministros, el Cuerpo diplon1ático y gran concurso de gentes de diversas religiones. Cuando todos ha– bían tomado su puesto, el Presidente, Ministro Ca– tólico, tocó la campanilla. Todos se admiraron, y creyeron que sería una alocución, saludo o brindis. Pero el Ministro dijo: "Ruego un momento de si– lencio para que cada uno de los creyentes tenga la libertad para hacer su oración." El Ministro católi– co Koolen hizo distintamente la señal de la cruz y rezó antes de empezar. No tengamos vergüenza de confesar en público nuestra fe de cristianos. Pater, Ave, Gloria. Seííor, ten misericordia de mí y de todos los pe– cadores del mundo. ·O quam tristis et afflicta Fuit illa benedicta A1ater Unigeniti. ¡ Oh cuán triste y afligi– da estuvo aquella bendi– ta Madre del Unigénito! TERCERA ESTACION JESÚS CAE LA PRIMERA VEZ Adorámoste, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo. Narración. Los Santos Evangelios nada nos narran acer– ca de las caídas de Jesús. Algunos escritores dicen que fueron muchas y muy humillantes. En - 186 -

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz