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do se presenta; no lamentarte cuando pesa; una mirada al crucifijo. La cruz purifica, la cruz sana, la cruz da fuerzas, la cruz es la vida que conduce al paraíso. 3. Devoción a la cruz.-La Iglesia venera públicamente la cruz de Cristo con dos solem– nidades: la de la Invención y la de la Exalta– ción. Santa Elena, madre del Gran Constantino, mandó buscar, como preciosa reliquia, la Cruz del Señor. Mandó hacer excavaciones en el Monte Calvario y se encontraron tres cruces, los clavos y el título. San Macario, Patriarca de Jerusalén, ordenó oraciones públicas, y aplica– ron sucesivamente las tres cruces a una persona enferma. Apenas fué tocada por la tercera cruz, sanó inmediatamente. Santa Elena mandó eri– gir una iglesia magnífica para colocar la Cruz. Dentro de un relicario de plata se ve una gran parte de la cruz. La otra parte, con los clavos, se la mandó a su hijo Constantino. El Breviario refiere este caso en la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo). Trescientos años después, Cósroas II, Rey de Persia, se apoderó de Jerusalén y se llevó la Santa Cruz. El Emperador Heraclio venció a los persas y reconquistó la Santa Cruz, y la volvió a Jerusalén. Intentó él mismo llevarla al Monte Calvario, pero una fuerza irresistible Je impedía mover un solo paso. El Patriarca Za– carías le advirtió que esto sucedía porque usa– ba los vestidos imperiales. Heraclio depuso sus - 182 -

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