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COLOQUIO Ante el cuadro tan desolador de la condenación a muerte del Inocente Jesús caeré de rodillas pi– diendo a Dios perdón de mis pecados; haré actos de contrición perfecta, de detestación de todas mis culpas y de las de todo el mundo, que han reduci– do a Jesús a tal estado. Repetiré los actos de agra– decimiento y de amor por tantos beneficios recibi– dos. Seguiré a Jesús por la vía de la penitencia, de la mortificación, de la austeridad y de la observan– cia. Recibiré, al menos con serenidad y resignación, las humillaciones y adversidades que se presenten. ¡Oh Jesús!, haz mi corazón semejante al tuyo. Apiádate de mí, ¡oh Dios!, según tus piedades. Se– gún la muchedumbre de tu misericordia, borra mi iniquidad. Lávame más y más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado. Pues reconozco mis culpas y mi pecado está siempre ante mí (5). PENSAMIENTOS MISIONALES Los judíos acusaron a Pilato de que Jesús prohi– bía dar tributo al César y de que El se hacía pasar por el Mesías. Pilato le preguntó, diciendo: "¿Eres tú el rey de los judíos?" El le respondió y dijo: "Tú lo dices (6). Pero mi reino no es de este mun– do" (7). Jesús es Rey de Reyes y Señor de los Seña- (5) Ps., L, 3-5. (6) Luc., XXIII, 2-3. /i) foann., XVIll, 36. 172-

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