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174 difunde en las aJlmas. Y, ,en particular, el Espíri tu Santo en nosotros es: b) Remisión de los pecados. Jesucristo, des– pués de la Resunección dijo a los Apóstoles «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonarei: los pecados, perdonados 1es son; a quienes se [oi retuviereis 1 retenidos quedan» (5). e) Santificación de las almas. En la presentE economía sobrenatural el ofi:cio de santificar lru almas pertenece al Espíritu Santo, aplicando 101 méritos de Jesucristo. El Espíritu Santo obra so– br,e las potencias del alma: recuerda a la memo. ria, ,enseña a la inteligencia y mueve a la volun– tad; ayuda las fuerzas, dirig,e •las acciones. d) Es nuestro Paracleto. «Ego rogabo Patrem et alium Paraclitum dabit vobis» (6). La palrubn )?araoleto para unos significa aboga-do, para otrm consolador, «Conso,lator optime,, dulce refrige– rium... » ,e) Es nuestro Vivificador. Hac,e vivir a nuestni alma la vida sobrenatural mediante la gracia san. tificante. La santificación es obra de amor, p01 esto se dice que ,es obra del Espíritu Santo. «Ca– ritas Dei diffusa est ;in cordibus nostris per Spi– ritum Sanctum qui datus est nobis» (7). Siendo las obras de la Encarnación y Reden– ción obras meritorias de J,esucristo, se distribu– yen, comunican y aplican por e•l Espíritu Sarito. Por -esto se le atribuyen la gracia, los sacramen- (5) Ioann., 20;212. ('&) Ioann., ,M,rn. (7) Rom., 5;5.

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