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166 EPÍLOGO Represéntate el Cenáculo, lugar de dulces recuer– dos. Trae ,a 1a memoria las consider,aciones que ha– brás hecho sobr,e J.os puntos :Lndicados: I. Considera la naciente Iglesia esperando al Espíritu Santo.-Los Apóstoles, con las demás personas, ,estaban en el CenácuJ.o en unánime concordia, en santo recogi– m:tento, rperseverantes en 1a oración... II. ¿Cómo vino el Espíritu Santo?- De una manera ,extraordi– naria, sobre todos y cada uno de los Apóstoles, des– pués de nueve días de incesantes súplicas. Se, ma– nifiesta estrepitosamente con rumor, con viento y en forma de J.engu,as de fuego... III. Acontecimien– tos inmediatos.-Se sig,uieron estupor y maravilla en las gentes. Algunos malignos interpretan mal 1a conducta de los Apóst01les y los creen ebrios. San Pedro J:es defiende y explica el prodigio. Esta es una epifanía maravillosa de la Iglesia naieiente. Muchos se convierten. También nosotros debemos convertir– nos o transformarnos espirituaJ.mente. Surge, qui dormis! Surge et ambula... ! INVOCACIONES Y AFECTOS Con 1a más profunda gratitud te doy gracias, dul– císimo Jesús, por haber mandado el Esptritu Santo sobre el Colegio Apostólico, para que tus apóstoles y díscipulos pudieran lle,v,ar la fe a todas las par– tes del mundo y derramar su sangre por defenderlia. La acción del Espíritu Santo transformó a los Após– toles y les hizo instrumentos idóneos -para predicar el Evangelio a toda cdatura. Que, JJa ,acción del Es– píritu Santo continúe en la Iglesia católica, ejercien– do su influencia en las múltiples formas de ,apos– tolado. Haz, Jesús mto, que mi alma se,a como un Cenácu– lo, donde desciend,a continuamente ,el Esrpiritu Santo

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