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160 La institución de esta fiesta se hacía en me– moria de la Ley dada por Dios en ,el Monte Sinaí, cincuenta día,s después de salir de Egipto. A la aurora de este día, los sacerdotes, hijos d:e Aarón, desde lo alto de la montaña .ele Sión, hacían so– nar las trompetas 1cte plata y las tribus d:e Israel, representadas por sus jefes, corrían todas con sus víctimas y sus ofrendas. El Espíritu Santo yino el día de Pentecostés para manUestar que t·erminaba la .8.ntigua Ley y ,empezaba la Nueva Ley de gracia, que Cristo había predicado y enseñado. En el Nuevo Testa– mento Ia fiesta de J',entecostés se remonta a 1os U.empos apostólicos y se perpetúa a través de los siglos hasta nosotros. e) Vino de un modo extraordinario.~Si la multitud de los forasteros que ,concurría a J,eru– salén en tal ci.rcunstruncia no era tanta como en la fiesta de la ;pascua y de los Tabernáculos, era, sin embargo, variada y ,cosmopolita, siendo la •estación más propicia para los viaj.es. Gentes de todas las partes del Imperio que giraban por la ciudad Santa y en las cercanías del tempJo. El Espíritu Santo, con rruimor extraordinario y con visibles lenguas de fuego, inauguraba 1a misión visible sobre las almas. Contemp}emos algunas circunstancias... f) Vinieron improvisamente el viento y el fue– go.-Para significar que las inspiraciones del Espíritu Santo, sus visitas al a~ma del justo, no tienen días ni horas determinadas, vienen al alma •cuando menos se piensa. «Spiritus ubi vult,

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