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158 árabes, ¿cómo les oímos hablar en nuestras len– guas las magnificencias de iDios? Y se pasmaban todos y no sabían qué pensar, diciéndose el un:> al otro: ¿Qué querrán ser esto? Mas otros, ha– ciendo cha,cota, ,decían: De mosto están lle– nos... » (6). a) El Espíritu Santo vino en el Cenáculo, fi– gura de la Iglesia universal, ,en la cual se reúnen todos los discípulos de Cristo; unidos por la mis– ma fe, por un solo bautismo, un mismo culto, una misma ley. Como en la primera Pentecostés se dió el Espíritu Santo a los que ,estaban dentro del Cenáculo, no a los de fuera, del mismo modo no se da el Espíritu Santo a los que viven fuera de la Jg,lesia católica. L,a paloma no encontró lugar donde posarse fuera ,deJ arca noética, el ;Esptritu Santo, figurado en la paloma, no en– contrará fuera de la Iglesia corazones en los que pueda habitar. Por esto dijo Jesús que ,el mundo no puede recibir ail :Espíritu Santo (7), llaman– do mundo a los que niegan :la f·e, reprueban la dnctrina evangélica y resisten a las ,leyes divi– nas. Todos ésos, envueltos en 1 las tinieblas del error, sumergidos ,en los negocios materiales del mundo, penetrados ,en los pla,ceres s,ensuales de la vida, no están en disposición de recibir ,e1 Es– píritu Santo. b) Vino sobre ,los Apóstoles reunidos en la oración,· porque todos concordes invocaban y su– plicaban al Eterno :Padre por los méritos ,die Je- (6) Act., II, lsl3. (7J Ioann., 14,17.

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