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146 los pobr,es, ,ejercitando las catorce obras de misericordia. No es necesario ser sacerdotes para ser apósto les de la palabra. Se puede difundir la gracia de muchos modos por toda clase de personas y e todas partes del mundo. ;No es necesario ir a templo: en la familia, en el paseo, en la oficina, en la calle, en ,e1 .café, en la plaza, en todas parte ·podemos decir una buena palabra a nuestro prójimo. Los sacerdotes pueden servirse a veces de su dignidad para difundir la grncía desde el con fesonario, desde ,el altar, -desde el púlpito, etc. 4. El ejemplo.- Más que las palabras mue– ven los ejemplos. No basta que toquen las cam panas, es necesario ir a misa. ;No basta que € padre y la madre exhorten a sus hijos a qu cumplan con los deberes religiosos, ,es necesari que ellos vayan delante con el ejemplo y si: hijos les seguirán. Tenemos inclinación a imitf lo que vemos. Es necesario decir y hacer. La ir fluencia del ejemplo en la familia y en soci-edad es muy eficaz. Cierto día S. Francisco de .Asís dijo a uno , sus compañeros: «Vamos a predicar». Salier, por la ciudad en si1encio, modestos y recogicl y volvieron al convento. El compañero senci pregunta al Padre Francisco: ¿Cuándo van a predicar? Ya hemos predicado, hijo mío. e nuestra modestia, recogimiento, mortificació1

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