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145 fensas y presérvanos del fuego dei infierno. n una de las apariciones de Lourdes, la Vírgen •xhortó a Santa Bernardita ,a rogar por los peca– ores. En _l-683 J,esús pidió a Santa Margarita .Ala– cque que rogara por la conversión de los pecado– es 'Y díjole: «Un alma justa puede conseguir l perdón de mil criminales». · Elevar continuamente nuestras manos supli– •,a:2tes al cielo, rogando al Pios de las miseri– ordias que las haga .descender ,copiosas ·sobr.e t tierra. 2; Sacrificio.-A la oración se ha de añadir el tcrificio. En las apariciones die Fátima y de mrdes se r•ecomi-enda la penitencia. J-esús mismo :hartaba a la oración y al ayuno. Oraciones y ortificaciones son necesarias. Sabemos que sin usión de sangre no hay remisión ni rescate del cado. 36 recomienda una práctica para impedir los ~actos morta1es: cada no-che roguemos a la 1tisima Virgen ofrezca a Dios la preciosisima tgr-e de su Divino Hijo, para que impida ,eJ •.a'do morrta;l durante 1a nocfüie. Oada día al le– l tamos hagamos la :misma ,súplica. La palabra.- Podemos ser apóstoles de la :ia por todo género de predicación, por nues– conversaciones edificantes; ensefi.ando desde itedra, perorando desde el púlpito, ofreci,en– onsuelo a Ios afligidos, aliento y limosna a 10

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