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143 ).leno de dolor, de contrición. Pecir desd,e lo pro– fundo del corazón: :Padre, pequé contra el cielo y contra ti. Me arrepiento de mi pecado, os pido perdón y misericordia, tened piedad y compa– sión de mí. No despreciéis el corazón contrito y r.umiliado de vuestro hijo. La .contrición per– f.ccta con el propósito de ,conf.esarse, o la conf.e– s~ón con la atrición, perdonan los pecados, de– vuelven la gracia .santificante al alma, la hac,en de, .nuevo amiga de Dios. Dios le regala de nuevo el vestido de la gr~cia, la vida sobrenatural. )Mi hijo habia muerto y ha resucitado. La corriente vuelve de nuevo a encender la lámpara. Quitando los harapos y las manchas de la culpa, se le dan nuevos vestidos, se te limpia y se le adorna de los atavíos de la ,caridad y de los dones del Es– píritu Santo, y se c€lebra el festín en la casa ~&.terna. La ,conversión sincera al,egra ,e1 corazón :le Di,o,s y el de los ángel 1 es y, como dice Jesús, en il cielo hay mayor aiegría por un pecador que se :o:ivierte que po;r nov,enta y nueve justos que no ienen necesidad de penitencia (158). Si alguno ti.ene Ja desgracia de cometer algún ,ecado mortal, es necesario hacer luego un acto e perfecta cont.rición para levantarse, p?,ra ad– uirir ,cte nuevo la gracia. No se sabe cuando Je erírá la mu-erte. E.staid siempre pr,eparados, por– 'le •en la nora que menos se piensa viene el ijo del hombre a llamartie para '.darle ,cm:mta de administración. · · · (lfií8) Luc., iX>V, 7.
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