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142 el hijo pródigo que ha malgastado toda su he– rencia y se encuentra hambriento, miserable, despojado de todo ... II. CÓMO SE RECUPERA LA GRACIA El hijo pródigo, reducido a la miseria, vuelve en sí y ,exclama: «Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen pan -en abundancia, :mientras que yo perezco de hambre aquí. Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé ,contra el cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijc tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros» Y se levantó, y se puso en camino hacia su padre Estando él muy lejos todavía, vióle su padre y se le enterneció el corazón, y corri-endo haci: él echósele al ·cue,llo y le cubría de besos. Díjol– •e1 lb.ijo: Padre, pequé ,contra el cielo y contra ti no soy ya digno de llamarme hijo tuyo. Dijo ,e padre a sus criados: :Presto, sacad el mejor v,esti do y V'e•stídselo, y ponedle una sor,tij a en su man y calzado en los pi-es; y traed el novillo c,ebado matadle y comamos y hagamos fies,ta; porqu este mi hijo ,estaba :muerto, y revivió, ,estat perdido y fué hallado. Y con esto dieron princip al festín» (157). P.ara recobrar la gracia santificante es nec sario imitar al hijo pródigo. Reconocer la cul1 humillarse y con confianza filial volver al pad1 wm Luc., 20-124.

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