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135 mo que jugar con el fuego, La fuer;¡;a. y la resis– :-encia humana ante la ocasión ,es lo mismo que la paja puesta cerca del fuego, se inflama y se consume ·en un momento. Sé perfectamente lo que d•ebería hacer, pero, puesto en la ocasión, ignoro lo que haría. Correría el mismo peligro. :Huye pues de cualquier ocasión próxima: com-, pañ:úas rma:las o lie;eras, armistaidies ¡pelligrosas, fa– miliarkl:ades con personas de otro sexo; de las diversiones mundanas, de las lecturas, pinturas, esculturas poco ,decentes, de toda persona, lugar u obfeto que de ordinario conduce al pecado. 3. Mortificación.- Para conservar la gracia es a.eoosario mortificar los sentidos interiores y ex– ;erior,es, y las pote:ncias del alma. :Refr,enar la n:aginación y dirigir los afectos d:el corazón, :eg:úú los principios de ·1a razón y de la fe. 4. La ocupación.-El hombre nuncaidebe estar doso. La ociosidad es la madr·e de todos los icios y la almohada, del diablo. Es neces.ario c:upar nuestras potencias, trabajar, estar siem– re honestamente ocupados en el cumplimiento ~ nuestros deberes y en tantas cosas útiles, que )demos y debemos hacer para nosotros o para 1estros semejantes. 5. La oración.-Jesús nos lo ensería. Pedid' y cibiréis (149). No nos diejes caer en la tenta– '.in ( 1,50). Vig'ílad y orad para que no entréis ein 149) Ioann., 16,214. 1:50} Luc., "lt1.1,4.

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