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AMOR DE SAN FRANCISCO A LA POBREZA 105 recibir esta vida, todas las cosas que podían tener daban a los pobres y estábamos contentos con una túnica remendada por dentro y por fuera los que querían, y con la cuerda y paños menores, y no que– ríamos tener más" ( 46 ). Sí, cuando Francisco habla del Evangelio, que él se ha elegido por norma de vida, entiende ante todo la pobreza. A causa de su pobreza se llamaba Francisco a sí mismo y a sus hijos "los varones evangé– licos': ( 47 ). Al morir todavía exhortó a sus Frailes a guardar fielmente la pobreza "anteponiendo el santo Evangelio a todas las otras reglas religiosas" ( 48 ). Así, pues, no cabe duda que estimaba y amaba a la pobreza como la condición fundamental de la perfección evangélica. Decimos como condición fundamental, pero no como factor único y exclusivo de la perfección. Al lado de su Señora Pobreza ensalzaba Francisco toda la corona de las demás virtudes que juntamente con la pobreza deben adornar el alma y prestarle una concertada hermo– sura ( 49 ). Pero para Francisco era cosa cierta que la pobreza es el fundamento y sostén de todas las virtudes. En cierta ocasión, habiéndole preguntado los Frailes cuál es la virtud que hace al hombre más amigo de Cristo, respondió sin vacilar: "La pobreza, hermanos míos. Sabed que la pobreza es el más excelente camino de la salvación, como apoyo que es de la humildad y raíz de la perfección. Sus frutos son variados, pero ocultos. La pobreza es el tesoro escondido en el campo evangélico; para adquirirlo hay que vender todas las cosas y lo que no se puede vender hay que despre– ciarlo en comparación con ella" ( 5 º). Francisco conoció una vez esta suma importancia de la pobreza en una visión; vió una señora de hermosura sin igual, que llevaba riquísimas joyas pero estaba cubierta de un miserable manto. En aquella figura maravillosa estaba sin duda simbolizada el alma de Francisco: las preciosas joyas eran sus virtudes, el miserable manto su pobreza, que guardaba y protegía todas sus virtudes ( 51 ). Por eso Jacopone de Todi, en el diálogo entre Fran– cisco y la pobreza, hace decir a esta última que ella nunca se presenta sin las siete virtudes que le están inseparablemente unidas; y son la (46) "Ipse Altissimus revelavit mihi, quod deberem vivere secundum formam sancti evangelii. .. " Testament. Opuse. ed. LEMMENs, 79, BoEHMER, 37. ( 4 7) "Si enim Deus peccatoribus donar bona temporalia propter nutriendo– rum filiorum amorem, multo magis viris evangelicis, quibus haec debentur ex merito, largietur", Tres Soeii, n. 51. (48) "De patientia et paupertate servanda· sermonem protraxit, caeteris ins– titutis sanctum evangelium anteponens." THoM. CEL. II, n. 216. ( 49 ) Opuse., ed. LEMMENs, 18, 20 s.; BoEHMER, Admonitiones, c. 27; Lau– des de virtutibus. (50) S. BoNAV. c. 7, n. l. Cfr. THOM. CEL. II, n. 200. (51) THoM. CEL. II,.n. 82.

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