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Junio Estas circunstancias son aprovechadas por algunos jefes civi– les y traficantes de la Guayana Inglesa que no están conformes con la existencia de la misión y buscan un motivo para presen– tar quejas injustas ante el Gobierno de Venezuela. Se acusa a los misioneros de que tienen muy retrasado el progreso de los indí– genas, de que no han fundado ninguna población nueva y de que perjudican con su presencia el comercio de la población de Curiazo. Son todas acusaciones falsas que los emisarios del Gobierno pudieron más tarde comprobar. Los refuerzos enviados a la misión abrieron la esperanza de que no se malograsen tantos esfuerzos agotadores y trabajos, casi siempre infructuosos .. . Pero al final se impuso la dura rea– lidad: en 1939, Mons. Gómez Villa se vio forzado a tomar la decisión radical y definitiva de abandonar la misión, buscando otro emplazamiento donde pudiera rendir mejores frutos el tra– bajo de los misioneros. En 1939 nuestro biografiado, Luis Cubillas, abandonó Ama– curo y fue trasladado a Araguaimtzjo como superior del nuevo centro misional. Transcurridos estos cinco años en la zona del Delta Ama– curo, regresó de nuevo a la Gran Sabana, donde pasaría prácti– camente el resto de su vida. El 20 de noviembre de 1940 tomó posesión de los cargos de superior y párroco de Upata. En 1943 es nombrado consejero segundo del Superior Regular y, en 1944, consiliario del vica– riato . Fueron catorce años los que permaneció en Upata entre– gado con entusiasmo a los quehaceres misionales. Con el cargo de Superior Regular del vicariato, que ya venía desempeñando desde hacía dos trienios, pasó, en 1954, a Santa Elena del Uairén, donde se mantuvo por espacio de dos déca– das con diversos cargos de gobierno simultaneados con labores 228
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