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¿cuáles fueron las causas de esta retirada, que no se puede tomar como deserción? Fundamentalmente las enfermedades y las consecuencias que de ellas se derivaron. Esta misión comenzó a funcionar en 1927; pero ya en 1931 comenzaron a llover sobre ella mud1as JificultaJes. las comuni– caciones lentísimas, arriesgadas y agotadoras, así como la esca– sez de medios de transporte resultaban un obstáculo insupera– ble para el avance de los trabajos y de obras materiales impres– cindibles. Yjunto a esta insuficiencia de medios, las enfermeda– des. Se puede constatar que todos los misioneros y misioneras que sucesivamente vivieron en Amacuro tuvieron que salir ago– tados por las fiebres, el paludismo y la malaria. Incluso algunos pagaron con su vida el heroísmo de esta empresa misionera. Basta recordar algunos hechos. En 1932 cae gravemente enfermo el padre Benigno de Fresnellino que debe ser sustituido por el padre Tomás de Grajal. Poco después debe salir fray Faustino de Lieres, ocupan– do su puesto fray Casimiro de Paredes. En 1933, el padre Bonifacio de Olea, más muerto que vivo, debe ausentarse de la misión con su cuerpo arruinado por la malaria. Su lugar es ocu– pado por el padre Basilio de Barral que, deshecho por las fie– bres y agotado por el trabajo, debe salir en 1936 con el fin de reponer su salud ... Cuántas veces se oyeron las lamentaciones de uno de los misioneros con una frase que se hizo trágica realidad: «iHay, Amacuro, Amacuro... Tú acabarás con todos nosotros!» Las estaciones Je este calvario se siguen sucediendo: la agri– cultura se pierde y la ganadería queda abandonada por imposi– ción de la falta de personal <:amada por las enfermedades. 227

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