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---- --- -- -- El 4 de julio de 1937 salió hacia Salamanca, desde donde pasó a Portugal el día 4 de agosto. Estuvo en Oporto como capellán de las Religiosas Hospitalarias hasta el año 1940, en que fue trasladado al convento de Barcelos. En este convento fue nombrado Maestro de novicios en 1943 y allí permaneció hasta el final de sus días dedi– cándose, como en Bilbao, al apostolado de la predicación y al minis– terio del confesonario. El P. Ignacio fue un hombre de fuerte complexión física y sin aparentes enfermedades graves. Sin embargo, el día 20 de noviem– bre de 1948 sufrió por la noche un ataque cerebral, del que los religiosos no se apercibieron hasta la mañana siguiente, que fue encontrado en la habitación casi paralizado y en estado de semiin– consciencia. Nada pudieron hacer los facultativos para salvarle de este estado, a pesar de los remedios que se le administraron: pocos días después, el 27 de noviembre, le visitó la hermana muerte, cuan– do contaba 73 años de edad, 56 de vida capuchina y 48 de sacer– docio. Sus funerales constituyeron una imponente manifestación de duelo, asistiendo gran cantidad de fieles y casi todos los sacerdotes de la ciudad. El P. Ignacio dedicó toda su vida a la predicación y al confesona– rio: dos palabras simples y oídas en muchas ocasiones, pero que resultan suficientes para colmar la existencia de un sacerdote. Fue importante también su colaboración en la formación de los novi– cios del Comisariato de Portugal, a quienes procuró formar mien– tras desempeñó el cargo de Maestro y también cuando no desem– peñó este cargo, pues siempre fue para ellos un guía espiritual, con su doctrina y con su ejemplo. «..• Tanto fuera como dentro del convento,fue tenido siempre en mucha veneración, siendo motivo de gran edificación para los jóvenes, reconocien– do todos unánimemente que en él resplandecieron las virtudes de un perfec– to religi,oso. 972

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