BCCCAP00000000000000000000709
España, sino también en América, acompañando al Obispo de Bar– quisimeto en la visita pastoral, o cuando marchó desde León a las misiones populares del Ecuador en compañía del P. Pacífico de Pobladura. Notable fue también su apostolado a través de los medios de comunicación, interviniendo en emisiones de radio en Valladolid, Zamora, Salamanca, Maracaibo, Caracas, etc. En Caracas tuvo a su cargo la dirección de la emisión semanal denominada El minuto misional. Por lo que se refiere al apostolado de la pluma, también el P. Antonino tuvo un mérito que es justo reconocer: nadie le ha asigna– do esta gloria, pero él fue el fundador de la prestigiosa revista Vene– zuela Misionera y su primer director durante siete años. Fue colabo– rador de El Santo, El Mensajero Seráfico y de varios periódicos y revis– tas, tanto en España como en América. Títulos de algunas de sus obras son: Cristo Paciente (1939); Mis amores (Estella, 1963) y La América Hispana (Caracas, 1942). La atención al confesonario, los ejercicios espirituales a religio– sos y religiosas, son otra nota característica de su trabajo ministerial: formó parte del equipo de directores de CLAUNE y fue Delegado de la Santa Sede para formar la federación de Madres Brígidas y asistente de la misma. Contemplando la estampa del P. Antonino de Madridanos, de porte austero, barba larga, rostro profético y figura venerable, se puede intuir también la riqueza espiritual de su alma y el característico tinte apostólico de sus esfuerzos por sembrar la doctrina del Evangelio. Fue un religioso de espíritu fuerte y de fe inquebrantable, devoto de la Virgen, amante de la austeridad franciscana y con una gran resignación ante la enfermedad y ante la misma muerte. BIBLIOGRAFÍA: BOP 36 (1983) 235-237; AO 103 (1987) 141; Flash, n.º 68 (1983) 44 s 47; Pacífico 234. 938
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz