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lla, sólida y bien preparada, tanto en forma de homilías como en · misiones, ejercicios espirituales y novenas. En más de una ocasión fue encargado por los superiores para dirigir los ejercicios espiritua– les en nuestras fraternidades. Durante la segunda guardianía del P. Severiano en el convento de Montehano se fundó la Venerable Orden Tercera de Meruelo. También colaboró en diversas revistas religiosas, especialmente en El Mensajero Seráfico y dejó escritos algunos opúsculos espirituales, como Vida del Vble. Fray José M. de Palermo, novicio capuchino, Breve instrucción acerca de lo que es la Misa y sus indulgencias y frutos y otra pequeña obra sobreJesús de Medinaceli, titulada Reseña histórica de la Imagen de N P. jesús Nazareno. El P. Severiano fue un religioso modelo en la observancia regular, en la piedad y en el trabajo. Hasta cinco años antes de su fallecimiento se levantaba constantemente a maitines a medianoche, y era el primero en acudir al coro por la mañana y a las demás horas de oración. Muchos novicios recuerdan los ejemplos dados por este religioso, que a su avanzada edad, con el bastón en la mano, caminaba pesadamente para asistir a todos los actos de la fraternidad. Cuando se vio totalmente imposibilitado para seguir el ritmo de los otros religiosos, siempre se le encontraba con el crucifijo o el santo rosario en la mano, rezando o meditando en la tribuna de la iglesia, próxima a su celda. Fue en extremo devoto de la Stma. Virgen bajo su advocación de los Dolores, así como de las almas del purgatorio. Otra de sus devociones preferidas fue el ejercicio del Vía crucis, que practicaba todos los días. En el ministerio de la predicación era un sacerdote responsable, que no tenía la costumbre de improvisar, escribiendo siempre sus sermones, o tra– tando de actualizar los que ya había predicado en otras ocasiones. BIBLIOGRAFÍA: BOP 9 (1956) 159 s; AO 72 (1956) 322; Los Capuchinos en Montehano, Valladolid 1954, 30. 916
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