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huesos, los médicos dijeron: hasta aquí llega la ciencia, ya nada nos queda por hacer. El día 11 de noviembre de 1943, a las tres de la madrugada y acompañado por los religiosos de la comunidad, falleció el P. Tadeo en nuestro convento de La Coruña. La causa inmediata diagnosti– cada fue septicemia estafilocócica por ántrax múltiples en fondo diabético. Ya hemos señalado anteriormente cuatro notas específicas de la espiri– tualidad y del carácter del P. Riaño, quefueron el motor de su vida apostó– lica y espiritual. Su amabilidad: era de carácter recio, fuerte y tenaz; pero supo vencerse de tal manera que su amabilidad llegó a ser proverbial entre las gentes que lo trataron. La austeridad: durante los días de misión su alimento erajrugalísimo; a pesar de las lluvias, de las nieves o del frío, nunca quiso llevar calzado, aunque los caminos estuvieran intransitables. Su celo apostólico: nunca supo lo que era el cansancio cuando se metía de lleno en los trabajos apostólicos. Era ejemplar en la atención al confeso– nario, retirándose muy entrada la noche y volviendo a las cuatro de la mañana para dar facilidades a los labriegos que tenían que marchar de madrugada a realizar las faenas en el campo. Durante la epidemia de gripe que afectó a España en 1918, el P. Tadeo se ofreció para ejercer su ministerio en cualquier lugar que Juera necesario; así lo hizo en su pueblo natal, cuidando de atender no sólo las necesidades materiales, sino también praporcionando alivio espiritual a cuantos le estaban encomendados. Y todas estas virtudes sin olvidar el espíritu de oración «al cual espíritu todas las demás cosas deben servir». Nunca se dispensó de la oración ni de los actos de comunidad... Capuchino, misionero y santo: un buen lema para trabajar y un es– pléndido ejemplo, el de su vida, para imitar. BIBLIOGRAFÍA: E-1910; E-1994; La Coruña: Archivo conventual, Libro de Actas; AO 62 (1946) 107. 899

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