BCCCAP00000000000000000000709
... Tu diálogo no se acabará nunca. Seguirás de atalaya junto al río, prodigando consejos, coraje, fuego y brío. Dirás todos los días tu voz de aliento al misionero: «Dios os bendiga, hermanos», y tus manos bendecirán gozosas las curiaras que pasan por el río cargadas de Guaraos. Brisa que te vas al mar y llevas los ojos muP.rlns, cuando llegues a alta mar, no grites... que no está muerto.» («Venezuela Misionera», diciembre 1959.) BIBLIOGRAFÍA: BOP 12 (1959) 130; AO 76 (1960) 44; EV 20; Pacífico 249; VM 21 (1959) 329. 895
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz