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Noviembre 1 virtud de esa justicia, juzgue mi caso, a ver si yo, por ser fraile, merezco estar en la cárcel. Si por este crimen merezco una pena mayor de la que tengo, la acepto gustoso por amor de Dios, y si no, ruego a V.E. que decrete mi libertad lo antes posible.» Dadas las circunstancias, unas frases tan atrevidas solían termi– nar con un culatazo en la nuca en aquellos tiempos en que se co– mían la moral con sólo juntar las manos para rezar. A los ocho días se le comunicaba la comparecencia ante el Frente Popular en la Sala 2.ª, número 20, con abogados y testigos. Y así sucedió el inte– rrogatorio en una de sus etapas: -Y ¿qué ha hecho usted en favor de la República? - «Tanto, que, si quisiera relatarlo, no terminaría ni en el día ni en toda la noche. Por de pronto, he pasado nueue meses en la cárcel, sufriendo en el cuerpo y en el alma, y no me he quejado de la República. Además, yo soy un capuchino que he viviendo en el convento de El Pardo, patrimonio de la República, predicando la verdad, la justicia, la caridad que, en frase de la Escritura, hace grandes a los pueblos. Yo he predicado a los obreros, que me seguían en masa. Si hoy no me siguen es porque no me conocen. En fin, los capuchinos nos hemos compenetrado tanto con el pueblo que un Jamoso orador francés nos llamó los Demóstenes del pueblo. Y para termi– nar, si no les molesto, les voy a contar por qué me hice capuchino.» Hubo risas en el tribunal, y voces que decían: «Cuéntalo, cuénta– lo». Y el P. Benito prosiguió con estas palabras: - «Pues yo, señores, estudiando la carrera sacerdotal en León, en 1903, conocí a los frailes capuchinos, y me admiró tanto su vida de sacrificio que cambié la sotana por el hábito, que no le cambiaría por todos los millones de la República. Llevo en la Orden más de treinta años, y aun en la cárcel, estoy encantado de la vida.» El razonamiento y la estrategia del P. Benito había sido muy apropiado a la psicología de aquellos quince matones, poco letra– dos. Prueba de ello es que el Juez se volvió al tribunal y le dijo: 866

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