BCCCAP00000000000000000000709
en él y en gratitud a la noble y santa misión sacerdotal y religi;osa con sus predicaciones de moral y amor de Dios. A poco de recibir ese homenaje, y en atención a su maltrecha salud, dejó los territorios del Oriente venezolano -Deltas del Ama– curo y Orinoco, Guayana y Gran Sabana- evangelizados por él du– rante cuatro densas décadas, y entró en el de la Viceprovincia, con destino a Barquisimeto, de cuya iglesia de Altagracia sería designa– do Coadjutor en 1966. En esta residencia rendiría su vida al Señor el 12 de octubre de 1973, a causa de un fallo cardíaco, originado en el asma que venía padeciendo. Le tocó vivir los tiempos heroicos del establecimiento de los capuchinos en las misiones de Tucupita y Caroní, entregándose es– forzadamente a la erección de sus centros: Uallsa (Amar.uro), Luepá y Santa Elena en la Gran Sabana y San Francisco de Guayo en el Delta del Orinoco. En reconocimiento a esos y otros muchos méri– tos, el Gobierno le otorgó la condecoración de Francisco Miranda en su tercera clase. Poseía, además, el título de misionero apostólico de Propaganda Fide. Fue el P. Tomás religi;oso humilde, devoto, servicial y de muy delicada conciencia, de gran celo sacerdotal y de tesón para cumplir con sus obliga– ciones y encomiendas de la obediencia por arduas que fueran. Ya de estudiante brilló por su devoción a la Virgen y a la Eucaristía. Una vez en las misiones pudo desplegar su fervor mariano personal, en el que sobresalía su amor a la Divina Pastora, en cuyo honor compuso una novena, que se imprimió en Caracas (1931). BIBLIOGRAFÍA: BOP 26 (1973) 239-241; VM 35 (1973) 466 s; AO 90 (1974) 54; Tomás de Grajal, Novena a la Divina Pastora, Caracas, 1931. 783
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz